
- 400 gramos de almendra molida
- 150 gramos de sirope de ágave
- 1 huevo no muy grande





Mi experiencia con el cáncer






Recuerdo el primer día de quimioterapia. Estaba asustada, nerviosa, expectante por ver cómo iba a tolerarla… pero al llegar vi a un equipo médico estupendo, me explicaron todo, me tranquilizaron y animaron. En esos días pude comprobar el valor inmenso que tiene una sonrisa.

Con la práctica, fui implementando cosas que me hicieron esos días más agradables y llevaderos, y quiero compartirlo con vosotros. Ahí van!
Si puedes ir acompañado y te apetece, mucho mejor, ya que se te pasará el rato de forma más amena. Pienso que es muy importante contar en todo este proceso con personas positivas que puedan apoyar y acompañarte. Para mí fue algo esencial, sin lo cual estoy segura que nada hubiera sido igual.
Utiliza ropa cómoda y holgada. La espera suele ser larga y es preferible que las prendas no te opriman para sentirte confortable. Siempre es útil llevar una rebeca, sudadera o manta ya que el tratamiento reduce la temperatura corporal.
Una vez allí te darás cuenta que hay gente que le gusta charlar, leer, oír música, dormir, …
Ya descubrirás lo que más te guste o te apetezca hacer, pero por si acaso, lleva algo de lectura o música de tu gusto, aquí tienes algunas sugerencias. Ve bebiendo agua, que es buena para ir eliminando la medicación, y lleva también algo para picar (yo solía llevar fruta fresca o frutos secos).
Mientras recibía el tratamiento en la sala de quimio, a ratos me concentraba en pensar que todos esos medicamentos eran buenos para mí y que me iban a curar. Pienso que siempre es mejor ocupar la mente en pensamientos positivos de este tipo, que estar pensando por ejemplo en que te van a sentar mal o en los efectos secundarios que pueden provocarte.
Una vez en casa, es importante seguir bebiendo agua y comer alimentos suaves que sienten bien al estómago para tener digestiones ligeras. Si puedes incluir crucíferas, mucho mejor. Las setas son también interesantes ya que estimulan el sistema inmune.
Siempre me daba un relajante baño de sal para eliminar toxinas.

Después de cada sesión intentaba entretenerme con una película graciosa, compañía agradable, lectura, …, lo que fuera antes de estar mirándome el ombligo. De esta manera, el día más cansado lo pasaba de la manera más placentera posible.
Y el mismo día no, porque estaba muy cansada, pero al día siguiente siempre, siempre salía a dar un paseo y a tomar un poquito el sol. Me venía genial y para mí era una motivación más.
Desde aquí, mi agradecimiento a mi oncóloga y al equipo médico del Hospital de Mérida, que tanto me ayudaron entonces, y aun hoy lo siguen haciendo, ya que actualmente continúo con un tratamiento de anticuerpos, con lo que sigo visitando el hospital de día.
Las crucíferas son verduras con muchas propiedades anticancerígenas, y de todas ellas, se considera al brócoli la de mayor poder frente a esta enfermedad. A la familia de las crucíferas pertenecen también la col, la col lombarda, la coliflor, las coles de Bruselas, la col rizada o “kale”, el rábano, el nabo, la col china, el romanesco, …

Entre sus principales propiedades:
Por todo esto, son muy beneficiosas tanto para prevenir el cáncer, para reducir el riesgo de recidiva, así como para aumentar la supervivencia de las personas con cáncer.
Se aconseja consumir este tipo de verduras unas tres veces por semana. Para ello, es importante tener en cuenta que lo mejor es comerlas crudas, al vapor (yo el brócoli lo pongo 4 minutos al vapor y está fantástico) o salteadas muy poquito (tipo wok). Si optáis por hervirlas, hacedlo poco tiempo, ya que durante el proceso, buena parte de sus propiedades pasan al agua de cocción.
Hoy os traigo una receta fácil y rápida que solía tomar en la cena del día antes de la quimio, precisamente por todas estas extraordinarias cualidades. Así preparaba mi cuerpo para recibir el tratamiento a tope de energía!
Ingredientes para 1 persona:
200 gr de brócoli
1 tomate
1 puñado de almendras crudas peladas
1 puñado de uvas pasas, remojadas previamente en agua para ablandarlas y que estén jugosas
Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
Zumo de ½ limón
Pimienta negra
Perejil o cilantro fresco
Preparación:
Cortamos el brócoli en flores y lo lavamos con agua.
Esta receta, podemos hacerla con el brócoli crudo, escaldado o al vapor, según nos apetezca. Yo, personalmente, la preparo con él crudo, para aprovechar al máximo sus propiedades y nutrientes, pero podéis elegir la versión que más os guste.
Colocamos las flores (no el tronco del brócoli), crudas o previamente cocinadas, en un procesador de alimentos o una batidora, y lo picamos hasta que quede reducido a trocitos muy pequeños, tipo cous cous.
Por otra parte picamos las almendras y troceamos el tomate en dados.
Mezclamos en un bol el brócoli, el tomate, las almendras y las pasas.
Por otro lado, hacemos una vinagreta con el aceite, el limón, la pimienta negra y el perejil o el cilantro fresco (a elegir según vuestro gusto) y vertemos encima de todos los ingredientes. Si tenemos paciencia y tiempo jeje, dejamos macerar entre 30 y 60 minutos para que se integren bien todos los sabores. Y ya tenemos listo nuestro riquísimo “cous cous”, repleto de sabor y propiedades.
Aquí os dejo otra foto para que veáis el aspecto final. Espero que os guste y os animéis a probarlo!!

Hoy os traigo una ensalada muy rica, con dos frutas que están en plena temporada: el mango y el aguacate.
El aguacate tiene un montón de beneficios para la salud:
Por su parte el mango contiene altas cantidades de vitamina C, vitamina A y flavonoides como el betacaroteno, que benefician a nuestro organismo mejorando la función autoinmune, la presión arterial, reforzando la visión, y nuestros huesos.

Vamos con la receta!