HELADO DE FRUTOS ROJOS Y PLÁTANO

Hoy os traigo una forma de comer fruta en verano super fresquita y apetitosa. Cuando veo que tengo fruta bastante madura y no voy a consumirla, por ejemplo las fresas que no duran nada o las moras y frambuesas que ahora están de temporada, las pelo, troceo y congelo.

Luego la saco un ratito antes justo para que descongele un poco, o bien si tenemos una batidora potente, la batimos directamente. Frutas que quedan genial por su textura para hacer helado son: plátano, arándanos, moras, frambuesas, mango, …

Los frutos rojos que utilizamos en la receta de hoy son antiangiogénicas, evitando que los tumores se expandan, y antioxidantes, es decir frenan la acción destructiva que los radicales libres tienen sobre nuestras células. Pero ojo, que las propiedades de los frutos rojos se pierden si se toma junto a lácteos, con lo que no os recomiendo para nada tomarlos con leche, nata, yogur, …

 

Os cuento como he hecho el helado de hoy:

Ingredientes:

  • 1 plátano
  • ½ taza de frambuesas y moras
  • Un poco de leche vegetal
  • Endulzante opcional (sirope de agave o xilitol)

Preparación:

Como os decía, pelamos el plátano, lo troceamos y congelamos. Hacemos lo mismo con los frutos rojos.

Una vez congelados, los ponemos en una batidora potente o en un procesador de alimentos. Si la batidora no es potente, es preferible sacar la fruta un ratito antes de hacer el helado para que esté un pelín descongelada y sea más fácil batir.

Batimos la fruta agregando un poco de leche vegetal hasta que quede todo integrado y la textura sea cremosa.

En esta ocasión yo no añadí endulzante. También se puede decorar con nueces picadas por ejemplo.

Y ya podéis disfrutar de este riquísimo helado que como veis no se tarda nada en hacer y puede ser una muy buena merienda para estas fechas. Espero que os guste y os animéis a probarlo!!

CREMA DE CHAMPIÑONES

Las setas son unos vegetales extraordinarios llenos de minerales (potasio, calcio, fósforo, magnesio, hierro, zinc, sodio), vitaminas y enzimas que ayudan a la digestión.

En Japón se comen muy habitualmente, y los que las consumen de forma regular presentan una mortalidad por cáncer muy inferior a la del resto de la población.

¿Por qué?

  • Se ha demostrado que las setas estimulan el sistema inmune, aumentando el número de células inmunitarias y su actividad, con lo que frenan el crecimiento de las células tumorales.
  • Ayudan a prevenir el cáncer. Con un consumo regular se puede llegar a disminuir el riesgo de algunos tipos de cáncer hasta un 50%.
  • Mejoran la eficacia de la quimio y de la radioterapia.
  • Atenúan los efectos de los tratamientos de quimio y radio, sobretodo ayudan a disminuir los vómitos.
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Crema de champiñones

Las setas más antitumorales son maitake, shiitake, champiñón del sol, reishi y champiñones (las más conocidos en occidente). En otra ocasión os hablaré de cada una de ellas detenidamente. Es fácil encontrarlas en grandes superficies tanto frescas como deshidratadas. El agua utilizada para hidratar las setas no se tira, sino que puede aprovecharse como agua de cocción o incorporarlo directamente al plato que estemos haciendo.

Os animo a consumirlas a diario, introduciéndolas en sopas, cremas, patés, guisos, sofritos, ensaladas, etc. Y para ponerlo en práctica, aquí va la receta de esta sabrosa crema!!

 Ingredientes:

  • 200 gr de puerros
  • 800 gr de champiñones
  • 1 litro de caldo de verduras (se puede sustituir por agua)
  • 100 ml de leche vegetal
  • 50 ml de leche de coco
  • Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • Un poco de cúrcuma fresca rallada (se puede sustituir por 1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo)
  • Un poco de pimienta negra
  • Sal al gusto
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Champis y cúrcuma fresca

Preparación:

Limpiamos y cortamos muy finitos los puerros. Los sofreímos en una olla con un poco de sal, aceite, la cúrcuma y la pimienta negra, hasta que estén pochados. Reservamos.

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Limpiamos los champiñones y los cortamos en cuartos. Reservamos 3 ó 4 crudos para adornar los platos al final. El resto los disponemos en una sartén con un poco de aceite, sin que estén muy apiñados. Cocinamos a fuego medio hasta que estén dorados y se añaden a la olla de los puerros.

Agregamos también el caldo de verduras a la olla y cuando esté hirviendo, cocinamos a fuego lento durante 10 minutos. Entonces incorporamos la leche de coco y dejamos que reduzca 5 minutos.

Por último, trituramos todo. A la hora de servir, adornamos los platos con los champiñones crudos laminados que habíamos reservado, y a disfrutar!!! Espero que os guste y os animéis a probarla. A mi me encanta!!

CAMBIOS EN MI COCINA I: PLÁSTICOS

Hoy os cuento, cómo afectó mi experiencia a los materiales que utilizamos en la cocina.

Comencé a concienciarme de la exposición que tenemos a ciertos contaminantes químicos que impactan en nuestra salud. De hecho, en el hogar se acumulan sustancias químicas de muy distinto tipo: plásticos en el hogar, ciertos tejidos, productos de limpieza, pinturas, tóxicos en materiales de cocina, …

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En lo que se refiere a los plásticos en el hogar, además de que son muy contaminantes en su producción y la mayoría no son biodegradables, hay algunos que pueden liberar sustancias tóxicas que se pueden comportar como disruptores endocrinos. Los disruptores endocrinos son sustancias químicas, ajenas al cuerpo humano, capaces de alterar el equilibrio hormonal de nuestro organismo, es decir, de generar la interrupción de algunos procesos fisiológicos controlados por hormonas, o de generar una respuesta de mayor o menor intensidad que lo habitual. Ejemplos de disruptores endocrinos en los plásticos que utilizamos son el bisfenol A y los ftalatos.

El Bisfenol A (BPA) es un compuesto que forma parte del plástico, que al interferir en nuestro sistema hormonal puede producir tumores hormonodependientes.

De los plásticos pueden liberarse cantidades de BPA a los alimentos. De hecho, en España ya no pueden comercializarse ni importarse biberones de plástico para lactantes que contengan Bisfenol A, es decir, que no puede haber estos productos en el mercado.

Por su parte, Francia decidió eliminar el bisfenol A en cualquier tipo de material en contacto con los alimentos, incluso en  el interior de las latas de comida (es el recubrimiento de plástico que hay entre la lata y el alimento que contiene). Sin embargo, en España esto aún no se ha suprimido, y persiste por tanto en recipientes de plástico y latas de comida.

Los ftalatos son compuestos químicos que se utilizan para que los plásticos sean más flexibles y difíciles de romper. A ellos se asocian problemas con el desarrollo y la reproducción, ya que también se comportan como disruptores endocrinos.

Así pues, tanto los ftalatos, como el bisfenol A son tóxicos con acción hormonal que se van depositando poco a poco en nuestro organismo. La comunidad científica no tiene claro cuál es el umbral seguro de exposición a estas sustancias, es decir, no se sabe cuál es el nivel seguro de exposición.

Y tanto unos como otros, se liberan en mayor grado cuando aplicamos calor a estos materiales, por ejemplo cuando calentamos un recipiente de plástico en el microondas.

Así que básicamente, después de saber todo esto, cambié la mayoría de los recipientes de plástico de mi cocina por los de vidrio, y estoy contenta porque se limpian más fácilmente y además puedo calentar la comida en ellos (si son resistentes al horno): los meto al horno con el gratinador a baja temperatura y tengo la comida lista en un santiamén. También utilizo botes de cristal de distintos tamaños para almacenar en la nevera cremas, sopas, guisos o restos de cualquier alimento.

Igualmente, dejé de utilizar el papel de aluminio y he reducido mucho el uso del film transparente. Ahora casi todo lo meto en botes de cristal ej.: retos de haber hecho algún guiso como media cebolla, aguacate, un trozo de jenibre, …

Por supuesto, no os recomiendo nunca, nunca utilizar recipientes plásticos para calentar alimentos, ni verter comida caliente en ellos. Y cuando compréis cualquier recipiente de plástico mirad si indica que no contiene BPA. Suele venir indicado como “NO BPA” o “BPA Free”.

Aquí os dejo también un par de vídeos interesantes sobre el tema: uno de La Sexta, en el que hablan del bisfenol A a partir del minuto 22 aproximadamente:

Y este otro de una entrevista al Dr. Nicolás Olea, Catedrático de Medicina y Científico del Hospital San Cecilio de Granada.

PIZZA VEGANA

El otro día cenamos pizza en casa. Os paso la receta, porque está muy rica y como siempre súper saludable!!

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Pizza vegana

Ingredientes para la masa:

  • 270 ml de agua
  • 350 gr de harina de espelta
  • 150 gr de harina de centeno
  • 7 gr de levadura de panadería
  • 1 cucharadita de sal

Ingredientes para la pizza:

  • 1 pimiento rojo
  • 1 pimiento verde
  • 1 cebolla
  • 1 manojo de espárragos trigueros
  • Orégano

Ingredientes para el queso vegano:

  • 180 gr de patatas
  • 70 gr de zanahorias
  • 35 gr de aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • 65 ml de agua
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • ¼ de cucharadita de ajo en polvo
  • ¼ de cucharadita de cebolla en polvo
  • Una pizca de sal
  • Un pelín de cayena

Empezamos colocando todos los ingredientes de la masa de pizza en un bol y comenzamos a amasarlos poco a poco, primero con una espátula y luego con las manos. Para facilitar el amasado y que no se nos pegue la mezcla en las manos, podemos untarlas con un poco de AOVE. Por supuesto, si tenemos termomix o algún procesador de alimentos, se puede amasar ahí.

Cuando obtengamos una masa uniforme, dejamos reposar en el bol a temperatura ambiente un mínimo de 2 horas. Se puede dejar más tiempo sin problema: de la mañana a la noche, e incluso de un día para otro.

Mientras tanto, podemos ir preparando tanto el queso vegano, como el propio relleno de nuestra pizza.

Comenzamos con el queso vegano. La receta es tal cual la del estupendo blog  danza de fogones Pelamos y troceamos las patatas y las zanahorias, y las cocemos durante unos 20 minutos o hasta que estén tiernas. Tras esto, las batimos junto al resto de ingredientes del queso (es decir, junto al AOVE, agua, zumo de limón, levadura de cerveza, cayena, sal, ajo y cebolla en polvo). Batimos hasta que los ingredientes estén bien integrados. Ha de quedar una textura cremosa y sin grumos.

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Queso vegano

Por otra parte, picamos en tiras las verduras que hayamos elegido para hacer el relleno de nuestra pizza. En nuestro caso: pimiento rojo, pimiento verde, cebolla y espárragos trigueros. Cocinamos en una sartén a fuego medio. Los espárragos como se hacen pronto, mejor los añadimos al final. Toda esta verdura ha de quedar a medio hacer, ya que luego irá al horno.

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Transcurridas al menos las 2 horas de reposo de la masa, pondremos papel de horno en una superficie plana y, espolvoreando previamente la masa con un poco de harina, la extenderemos con la ayuda de un rodillo, lo más fina posible. Luego la colocamos  encima de la bandeja del horno donde la meteremos durante unos 10 minutos a 150 ºC.

La sacamos del horno y extendemos tomate frito por encima. La salsa de tomate frito que normalmente utilizamos en casa es la de la foto, porque es ecológica y no contiene azúcar, y creedme, es complicado encontrar una que cumpla estos dos requisitos.

Tras extender el tomate, hacemos lo propio con el queso vegano, y por último añadimos las verduras hechas en la sartén.

Lo metemos al horno  a 180 ºC durante unos 15 minutos. Como el tiempo va a depender del horno e incluso de cómo de fina o de gruesa hayamos hecho la pizza, es recomendable vigilar la cocción. Justo al sacarla del horno, espolvoreamos un poco de orégano al gusto.

Y ya podemos disfrutar de nuestra riquísima pizza vegana! Espero que os guste y os animéis a probarla!!