Sopa de espárragos

Esta es una receta que siempre ha hecho mi madre, sobretodo para cenar. Resulta exquisita y es una forma distinta y sana de comer espárragos.

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Ingredientes

– 1 manojo de espárragos verdes
– 1 cebolla
– 1/4 de pimiento rojo
– 1 tomate
– 2 ajos
– 1 cucharadita de cúrcuma
– Pimienta negra
– Perejil
– Aceite de oliva virgen extra
– Sal

En una olla se pocha la cebolla, un ajo, el pimiento rojo, el tomate la cúrcuma y la pimienta negra con el AOVE. Se bate para que quede una salsa ligada. Se añade medio litro de agua aproximadamente y se pone al fuego hasta que empiece a cocer. Entonces se agregan los espárragos troceados y se deja a fuego lento.
Mientras tanto, se maja un ajo con un poco de perejil picado, un poco de sal y se añade a la olla. Cocinar durante 15 minutos. ¡Buen provecho!

 

Coles de Bruselas al horno

Este puede ser un primer plato o una cena sana, rápida y rica rica. Comer sano no tiene por qué suponer echar mucho tiempo en la cocina.

Las coles de Bruselas pertenecen al grupo de las crucíferas, en el que también está el brócoli, la col (china, rizada, lombarda), coliflor, romanesco, rábano, … Se caracterizan por ser muy anticancerígenas y antioxidantes.

Las coles de Bruselas, al estar de temporada, nos aportarán el máximo de sus beneficios y nutrientes.

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Ingredientes:

– Coles de Bruselas
– Sal
– Pimienta
– Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE)

Se disponen las coles en una bandeja resistente al horno y se rocían bien con AOVE, un poco de pimienta negra y sal.
Meter al horno precalentado, con calor arriba y abajo a 180 C durante unos 15 minutos. Remover de vez en cuando hasta que estén listas. Servir recién hechas, están riquísimas!!

¿Por qué Poquito a Poquito?

Voy a contaros la historia de “Poquito a poquito”. Cuando me diagnosticaron, mi familia rápidamente comenzó a apoyarme día a día. Pienso que es importante contar con personas que te acompañen y te apoyen en este proceso, ya que hace todo más fácil y agradable, te hace más fuerte.

Crearon un grupo de whatsapp con el objetivo de hacer piña y mi hermana Elena lo llamó “Poquito a Poquito”. Y es que a partir de ahí, esa ha sido mi filosofía de vida. Empecé a ser consciente de que el futuro es muy incierto (y más para mí a causa de mi diagnóstico), y decidí no agobiarme con lo que me pudiera ocurrir. Tan sólo pensaba (y pienso) cuando me levanto, en el día tan maravilloso que tengo por delante, en disfrutarlo a tope junto a las personas que quiero, adaptándome según las circunstancias para sacar lo mejor de él. Y doy gracias por ello. Llegó un momento en el que decidí negarme a que el cáncer me quitara el tiempo que con seguridad tenía, que era el PRESENTE, que es HOY, y sólo HOY.

Aunque reconozco que no siempre es fácil ponerlo en práctica, creo que es la mejor manera de actuar, al menos a mí me ha valido y mucho.

El cáncer me ha enseñado a relativizar los problemas, a priorizar más claramente las cosas que me hacen feliz sobre las demás, a conocer mejor a las personas, a mirar a los ojos, a amar más y mejor, a vivir intensamente, a ser mejor persona, a valorar lo que tengo.

Primeramente, llevé a cabo todo el tratamiento (y aún sigo) de la medicina convencional. Mi oncóloga me transmite mucha seguridad, serenidad y confianza, cosa que creo que es muy importante, de modo que me encanta ir a verla, salgo reforzada de su consulta.

Paralelamente, y poquito a poquito, sin agobios, comencé a cambiar mi alimentación: evitando el azúcar, las harinas refinadas, los productos procesados, la carne, los lácteos y dando la bienvenida a los productos frescos, semillas, cereales integrales, legumbres, mucha fruta y verdura, setas, algas, pescado azul, … También poquito a poquito fui cambiando los productos cosméticos que utilizaba por otros que no contuvieran tóxicos. Y comencé a practicar yoga, reiki y acupuntura.

Soy consciente de lo afortunada que soy, ya que podría no haber funcionado nada y no haber obtenido un resultado tan favorable como el mío. Esto quisiera dejarlo claro. Tampoco soy yo ninguna entendida en estas materias. Tan sólo pretendo contar mi experiencia por si a alguien le puede ser útil.  No obstante, lo cierto es que desde que comencé a hacer todos estos cambios me fui motivando más y más y comencé a sentirme mejor. Pienso que esto sucedió en cuanto comencé a ser parte activa, cuando empecé a hacer cosas por mí misma para sentirme mejor, para intentar tener una mejor calidad de vida, para estar mejor nutrida y que los fármacos pudieran hacer más efecto. Al fin y al cabo, se trataba de llevar un estilo de vida más saludable y eso, pensé yo, sólo podría traer cosas positivas.

Cúrcuma, la especia poderosa

Una de las primeras cosas que introduje en mi rutina durante la enfermedad fue la cúrcuma, tanto en los guisos como en infusión.

La cúrcuma (Curcuma longa) es una planta herbácea de la familia de las zingiberáceas (a la que pertenece el jengibre) nativa del suroeste de la India. La raíz de la cúrcuma da un polvo amarillo que constituye la principal especia del curry amarillo. Es muy utilizada en la medicina ayurvédica por sus propiedades antiinflamatorias.

La molécula antitumoral de la cúrcuma es la curcumina, capaz de inhibir el crecimiento de muchos tipos de tumores, es antioxidante, potencia la actividad de los tratamientos de quimioterapia y radioterapia, actúa en la angiogénesis (formación de vasos sanguíneos nuevos como forma de propagación del tumor).

Además tiene otros beneficios: es antioxidante, antiinflamatoria, alivia los dolores articulares  y musculares, es depurativa por lo que ayuda a mantener la salud del hígado, aumenta la regeneración de las células del cerebro,  y previene las enfermedades cardiovasculares.

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Raíz y polvo de cúrcuma

Pues bien, yo comencé a introducirla a la hora de condimentar y dar sabor a mis guisos, añadiéndola a sopas, arroces, guisos, ensaladas, etc. Al mismo tiempo, tomaba una infusión de cúrcuma tres veces al día. La preparaba así, tal y como recomienda la Dra. Odile Fernández:

Ingredientes:

– 1 taza y media de agua

– 1 cucharadita de cúrcuma en polvo

– un poco de pimienta recién molida

Se pone a cocer el agua y cuando comienza la ebullición, se añade la cúrcuma y la pimienta. Dejamos cocer a fuego medio durante 10 minutos.

Tras esto, es preferible dejar reposar el preparado en el propio cazo, para que la cúrcuma se deposite en el fondo y a los pocos minutos sea más fácil colar el preparado y tomarlo.

Como para que se absorba a nivel intestinal hay que mezclarla con un poco de pimienta negra y aceite de oliva, yo siempre la tomaba justo después de las comidas (desayuno, comida y cena).

En la actualidad, al estar libre de enfermedad, y por comodidad, he empezado a tomarla en comprimidos. He tomado varios, empecé con la Cúrcuma y pimienta negra de El Granero Integral, alternando a veces con la Cúrcuma 10.000 mg de Estado Puro, que también incluye pimienta negra. Actualmente tomo Full Spectrum Cúrcuma de Solgar, ya que tiene mayor biodisponibilidad y actividad que las anteriores.

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Cúrcuma en complemento
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Infusión de cúrcuma