HELADO DE FRUTOS ROJOS Y PLÁTANO

Hoy os traigo una forma de comer fruta en verano super fresquita y apetitosa. Cuando veo que tengo fruta bastante madura y no voy a consumirla, por ejemplo las fresas que no duran nada o las moras y frambuesas que ahora están de temporada, las pelo, troceo y congelo.

Luego la saco un ratito antes justo para que descongele un poco, o bien si tenemos una batidora potente, la batimos directamente. Frutas que quedan genial por su textura para hacer helado son: plátano, arándanos, moras, frambuesas, mango, …

Los frutos rojos que utilizamos en la receta de hoy son antiangiogénicas, evitando que los tumores se expandan, y antioxidantes, es decir frenan la acción destructiva que los radicales libres tienen sobre nuestras células. Pero ojo, que las propiedades de los frutos rojos se pierden si se toma junto a lácteos, con lo que no os recomiendo para nada tomarlos con leche, nata, yogur, …

 

Os cuento como he hecho el helado de hoy:

Ingredientes:

  • 1 plátano
  • ½ taza de frambuesas y moras
  • Un poco de leche vegetal
  • Endulzante opcional (sirope de agave o xilitol)

Preparación:

Como os decía, pelamos el plátano, lo troceamos y congelamos. Hacemos lo mismo con los frutos rojos.

Una vez congelados, los ponemos en una batidora potente o en un procesador de alimentos. Si la batidora no es potente, es preferible sacar la fruta un ratito antes de hacer el helado para que esté un pelín descongelada y sea más fácil batir.

Batimos la fruta agregando un poco de leche vegetal hasta que quede todo integrado y la textura sea cremosa.

En esta ocasión yo no añadí endulzante. También se puede decorar con nueces picadas por ejemplo.

Y ya podéis disfrutar de este riquísimo helado que como veis no se tarda nada en hacer y puede ser una muy buena merienda para estas fechas. Espero que os guste y os animéis a probarlo!!

¿Por qué Poquito a Poquito?

Voy a contaros la historia de “Poquito a poquito”. Cuando me diagnosticaron, mi familia rápidamente comenzó a apoyarme día a día. Pienso que es importante contar con personas que te acompañen y te apoyen en este proceso, ya que hace todo más fácil y agradable, te hace más fuerte.

Crearon un grupo de whatsapp con el objetivo de hacer piña y mi hermana Elena lo llamó “Poquito a Poquito”. Y es que a partir de ahí, esa ha sido mi filosofía de vida. Empecé a ser consciente de que el futuro es muy incierto (y más para mí a causa de mi diagnóstico), y decidí no agobiarme con lo que me pudiera ocurrir. Tan sólo pensaba (y pienso) cuando me levanto, en el día tan maravilloso que tengo por delante, en disfrutarlo a tope junto a las personas que quiero, adaptándome según las circunstancias para sacar lo mejor de él. Y doy gracias por ello. Llegó un momento en el que decidí negarme a que el cáncer me quitara el tiempo que con seguridad tenía, que era el PRESENTE, que es HOY, y sólo HOY.

Aunque reconozco que no siempre es fácil ponerlo en práctica, creo que es la mejor manera de actuar, al menos a mí me ha valido y mucho.

El cáncer me ha enseñado a relativizar los problemas, a priorizar más claramente las cosas que me hacen feliz sobre las demás, a conocer mejor a las personas, a mirar a los ojos, a amar más y mejor, a vivir intensamente, a ser mejor persona, a valorar lo que tengo.

Primeramente, llevé a cabo todo el tratamiento (y aún sigo) de la medicina convencional. Mi oncóloga me transmite mucha seguridad, serenidad y confianza, cosa que creo que es muy importante, de modo que me encanta ir a verla, salgo reforzada de su consulta.

Paralelamente, y poquito a poquito, sin agobios, comencé a cambiar mi alimentación: evitando el azúcar, las harinas refinadas, los productos procesados, la carne, los lácteos y dando la bienvenida a los productos frescos, semillas, cereales integrales, legumbres, mucha fruta y verdura, setas, algas, pescado azul, … También poquito a poquito fui cambiando los productos cosméticos que utilizaba por otros que no contuvieran tóxicos. Y comencé a practicar yoga, reiki y acupuntura.

Soy consciente de lo afortunada que soy, ya que podría no haber funcionado nada y no haber obtenido un resultado tan favorable como el mío. Esto quisiera dejarlo claro. Tampoco soy yo ninguna entendida en estas materias. Tan sólo pretendo contar mi experiencia por si a alguien le puede ser útil.  No obstante, lo cierto es que desde que comencé a hacer todos estos cambios me fui motivando más y más y comencé a sentirme mejor. Pienso que esto sucedió en cuanto comencé a ser parte activa, cuando empecé a hacer cosas por mí misma para sentirme mejor, para intentar tener una mejor calidad de vida, para estar mejor nutrida y que los fármacos pudieran hacer más efecto. Al fin y al cabo, se trataba de llevar un estilo de vida más saludable y eso, pensé yo, sólo podría traer cosas positivas.