ENSALADA TEMPLADA DE CHAMPIÑONES Y CALABAZA

Es muy recomendable comer vegetales crudos a lo largo del día, por el gran aporte de vitaminas, sales minerales, nutrientes y fitoquímicos que nos proporcionan, los cuales disminuyen tanto en calidad como en cantidad cuando los cocinamos. Una buena manera de hacerlo es tomar siempre de primer plato una ensalada o similar. Y para ello, tenemos muchas formas de hacer ensaladas para no caer en la monotonía. Aquí va una, en la que he añadido kalanchoe, una planta que no es muy conocida pero con muchas propiedades anticáncer, de la que tengo que hablaros… ahí va la receta!

ENSALADA TEMPLADA_POQUITO A POQUITO_CANCER_2018_09_23

Ingredientes:

  • Unos cuantos champiñones frescos
  • Pimiento rojo
  • ¼ de cebolla fresca
  • 2 rodajas finas de calabaza con piel
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Un poco de zumo de limón.
  • 1 hoja de kalanchoe (opcional)

Preparación:

Lavamos toda la verdura.

Retiramos el pie o tronco de los champiñones, dejando sólo la parte superior, los laminamos. Añadimos el pimiento rojo, la cebolla fresca y, en este caso el kalanchoe, picados finitos. Aliñamos con el  aceite de oliva virgen extra y el zumo de limón. Mezclamos bien.

Justo cuando vayamos a comerla, ponemos en una sartén con unas gotas de aceite las rodajas de calabaza. Cocinamos unos minutos vuelta y vuelta y servimos inmediatamente.

Y ya podéis disfrutar de esta sanísima ensalada, muy rica al estar combinada con la calabaza cocinada que le da un punto dulzón. Espero que os guste y os animéis a probarla!!

HELADO DE FRUTOS ROJOS Y PLÁTANO

Hoy os traigo una forma de comer fruta en verano super fresquita y apetitosa. Cuando veo que tengo fruta bastante madura y no voy a consumirla, por ejemplo las fresas que no duran nada o las moras y frambuesas que ahora están de temporada, las pelo, troceo y congelo.

Luego la saco un ratito antes justo para que descongele un poco, o bien si tenemos una batidora potente, la batimos directamente. Frutas que quedan genial por su textura para hacer helado son: plátano, arándanos, moras, frambuesas, mango, …

Los frutos rojos que utilizamos en la receta de hoy son antiangiogénicas, evitando que los tumores se expandan, y antioxidantes, es decir frenan la acción destructiva que los radicales libres tienen sobre nuestras células. Pero ojo, que las propiedades de los frutos rojos se pierden si se toma junto a lácteos, con lo que no os recomiendo para nada tomarlos con leche, nata, yogur, …

 

Os cuento como he hecho el helado de hoy:

Ingredientes:

  • 1 plátano
  • ½ taza de frambuesas y moras
  • Un poco de leche vegetal
  • Endulzante opcional (sirope de agave o xilitol)

Preparación:

Como os decía, pelamos el plátano, lo troceamos y congelamos. Hacemos lo mismo con los frutos rojos.

Una vez congelados, los ponemos en una batidora potente o en un procesador de alimentos. Si la batidora no es potente, es preferible sacar la fruta un ratito antes de hacer el helado para que esté un pelín descongelada y sea más fácil batir.

Batimos la fruta agregando un poco de leche vegetal hasta que quede todo integrado y la textura sea cremosa.

En esta ocasión yo no añadí endulzante. También se puede decorar con nueces picadas por ejemplo.

Y ya podéis disfrutar de este riquísimo helado que como veis no se tarda nada en hacer y puede ser una muy buena merienda para estas fechas. Espero que os guste y os animéis a probarlo!!

¿Por qué Poquito a Poquito?

Voy a contaros la historia de “Poquito a poquito”. Cuando me diagnosticaron, mi familia rápidamente comenzó a apoyarme día a día. Pienso que es importante contar con personas que te acompañen y te apoyen en este proceso, ya que hace todo más fácil y agradable, te hace más fuerte.

Crearon un grupo de whatsapp con el objetivo de hacer piña y mi hermana Elena lo llamó “Poquito a Poquito”. Y es que a partir de ahí, esa ha sido mi filosofía de vida. Empecé a ser consciente de que el futuro es muy incierto (y más para mí a causa de mi diagnóstico), y decidí no agobiarme con lo que me pudiera ocurrir. Tan sólo pensaba (y pienso) cuando me levanto, en el día tan maravilloso que tengo por delante, en disfrutarlo a tope junto a las personas que quiero, adaptándome según las circunstancias para sacar lo mejor de él. Y doy gracias por ello. Llegó un momento en el que decidí negarme a que el cáncer me quitara el tiempo que con seguridad tenía, que era el PRESENTE, que es HOY, y sólo HOY.

Aunque reconozco que no siempre es fácil ponerlo en práctica, creo que es la mejor manera de actuar, al menos a mí me ha valido y mucho.

El cáncer me ha enseñado a relativizar los problemas, a priorizar más claramente las cosas que me hacen feliz sobre las demás, a conocer mejor a las personas, a mirar a los ojos, a amar más y mejor, a vivir intensamente, a ser mejor persona, a valorar lo que tengo.

Primeramente, llevé a cabo todo el tratamiento (y aún sigo) de la medicina convencional. Mi oncóloga me transmite mucha seguridad, serenidad y confianza, cosa que creo que es muy importante, de modo que me encanta ir a verla, salgo reforzada de su consulta.

Paralelamente, y poquito a poquito, sin agobios, comencé a cambiar mi alimentación: evitando el azúcar, las harinas refinadas, los productos procesados, la carne, los lácteos y dando la bienvenida a los productos frescos, semillas, cereales integrales, legumbres, mucha fruta y verdura, setas, algas, pescado azul, … También poquito a poquito fui cambiando los productos cosméticos que utilizaba por otros que no contuvieran tóxicos. Y comencé a practicar yoga, reiki y acupuntura.

Soy consciente de lo afortunada que soy, ya que podría no haber funcionado nada y no haber obtenido un resultado tan favorable como el mío. Esto quisiera dejarlo claro. Tampoco soy yo ninguna entendida en estas materias. Tan sólo pretendo contar mi experiencia por si a alguien le puede ser útil.  No obstante, lo cierto es que desde que comencé a hacer todos estos cambios me fui motivando más y más y comencé a sentirme mejor. Pienso que esto sucedió en cuanto comencé a ser parte activa, cuando empecé a hacer cosas por mí misma para sentirme mejor, para intentar tener una mejor calidad de vida, para estar mejor nutrida y que los fármacos pudieran hacer más efecto. Al fin y al cabo, se trataba de llevar un estilo de vida más saludable y eso, pensé yo, sólo podría traer cosas positivas.